Cazas de letras. Alberto Chimal
La literatura no sirve para nada, por eso es maravillosa, y precisamente porque no sirve para nada, la literatura es un lujo: siempre será más placentero vivir con las letras que sin ellas. Dice Andrés Henestros en El libro: puerta de luz que “la letra nos hace, es un molde que nos da forma. El libro a más de agrandar el mundo lo alegra, le resta la superficialidad”. Quizá por ello es necesario tomar las providencias necesarias y salir de cacería, ir allá, a ese lugar en donde se encuentran las palabras y tomarlas, reunirlas, jugar con ellas, con ese mismo deleite con el que Carlos I de Inglaterra posa ante la mirada incrédula del pintor holandés Antón Van Dick. Sencillo: desafortunados los que han visto en las letras un manual de cómo vivir, qué pensar o qué hacer.
