Regocijo electroacústico
Imaginen a la Banda Infantil de Santiago Zacatepec tocando no sus “Sones y jarabes mixes”, sino una obra electroacústica de, digamos, Javier Álvarez. ¿Genial, no? Pero primero el reto es vencer prejuicios y estigmas no tanto de los músicos ni del respetable de Oaxaca, sino de las instituciones y promotores culturales, que luego son indulgentes y proyectan y promueven prácticamente sólo lo autóctono.
