Se viste de gala señora costumbre y nos dicta el proceder cada vez que la ocasión lo amerita. Con cananas de papel y bigotes postizos vuelven a murmurarse los nombres entre tragos de tequila y consignas trasnochadas. Tanta tierra y libertad ocultas en las chisteras de caciques, tanto nada para nadie a la vuelta de cien años y un trocito de Revolución que se niega a despertar.
Todos saben que solía llevar sombrero, pero pocos saben que no era para cubrirse del sol o el polvo, sino para ocultar sus cuatro pares de ojos: uno para ver el pasado, otro mirando el futuro, uno más para transitar la vida y el último para otear de cuando en cuando el brillo de su sombra. Todos saben que calzaba botas, pero aún más pocos saben que las suyas no sólo resguardaban esos pies que habían andado tantos caminos, sino que daban refugio al par de orejas que le permitían escuchar el eco de los pasos viajeros que precedieron a los suyos.
Tangente, toca tu vida, es una mirada sobre lo cercano, lo inmediato y lo que se descubre ante la percepción e imaginación. Fiel al asombro, a la palabra y al conocimiento, privilegia la transformación y la continuidad de un mundo vital en el que se permite toda espontaneidad para construir espacios sorprendentes e interesantes que no por ser ideales dejan de ser ciertos, renunciando a lo predecible.